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La dulce tentación de Celaya

La dulce tentación de Celaya

Si existe alguna delicia dulce, tersa, ligera y perfecta para acompañar un buen pan tostado por la mañana o unos deliciosos hot cakes es, sin duda, ese manjar café de sabor tan peculiar con años de tradición mexicana originado en la ciudad de Celaya, cuyo escudo “De forti dulcedo” (de los fuertes es la dulzura) nos habla ya de los tesoros culinarios que guarda.

 

Seguramente ya tienes en la mente la imagen de esta maravilla, incluso, estarás recordando la manera tan especial en que la cajeta impregna el paladar y ocasiona explosiones de sabor.

 

La cajeta llegó con los españoles durante la época del virreinato cuando llevaron a la Ciudad de Celaya, Guanajuato, la receta de la leche quemada. Los locales la modificaron en uno de los principales ingredientes, en lugar de leche de vaca usaron de cabra, pues es un animal sumamente abundante en la zona.

 

Con el paso del tiempo, el postre recién integrado a la comunidad se popularizó a tal grado que para 1910 existía el mito de que la torre hidráulica conocida como “La bola” estaba llena de cajeta y si abrías una de sus llaves podrías comer toda la cajeta que se te antojara.

 

El nombre proviene del empaque que se usaba para envasarla, cajas de madera que además de resguardarla la impregnan de un sabor especial. Actualmente la cajeta de Celaya sigue siendo considerada la más pura. La producción más casera y popular está a cargo de 40 empresas familiares que conservan la tradición.

 

Los cuatro sabores base son: natural, envinada, quemada y vainilla. La producción de cajeta en su ciudad madre se divide en tradicional que es la cajeta cien por ciento casera y sin conservadores ideal para hacer un regalo a ese alguien especial, y la comercial a la que se agrega jarabe de maíz para que pueda durar más tiempo en los almacenes.

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