El último Videoclub se niega a morir

El último Videoclub se niega a morir

El changarro de películas y series ha sobrevivido a la piratería, y ahora lucha contra las plataformas.

Hasta hace más de una década, que hubiera un Videocentro cerca de tu casa, era lo más chido que podías tener para divertirte y ver películas en casa. Hoy, gracias a las plataformas digitales y servicios de video por demanda, ya sólo queda uno.

En la colonia Viveros del Valle, en Tlalnepantla, Estado de México, sobrevive el último de estos negocios dedicados a la renta física de películas, con miles de suscriptores que van hasta el local a escoger algo, se lo llevan a su casa, lo ven y al día siguiente lo regresan.

La familia Ramírez Rosas atiende el lugar desde hace 23 años y lo tiene funcionando como en antaño; las distribuidoras de películas los surten de estrenos en DVD o Blue Ray para que su catálogo esté siempre actualizado.
Todo tipo de gente acude a rentar películas, no sólo la gente mayor que recuerda cómo era la vida antes de Netflix, sino chavos atraídos por lo retro y, sobre todo, por el trato amable y personalizado que Alberto y su madre Inés le dan a sus clientes.

Según ellos, la ventaja que tienen sobre los servicios de streaming es que ofrecen más títulos, pues las plataformas meten y sacan películas por temporada, es decir, en invierno meten navideñas y sacan las de terror, cuando el videoclub las tiene todo el año.

Además, Alberto Rosas se jacta de que puede conseguir cualquier título que no esté en los anaqueles de su negocio, sin importar de qué época sea o el país del que venga.