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Árbol de Navidad

Árbol de Navidad

Desde que inicia el mes de diciembre, en casa nos entusiasmamos al adornar el ya tradicional árbol de navidad; le ponemos luces de colores y esferas de todo tipo. El origen no se conoce con toda la precisión, pero una antigua creencia germana decía que el mundo estaba sostenido por un árbol gigantesco y de sus ramas pendían las estrellas que todas las noches brillaban en el cielo.

 

Otra leyenda describe al árbol como parte de un ritual alemán en honor al Dios Odín, en el que un grupo de guerreros se reunían alrededor de un roble sagrado y a manera de tributo, le ofrendaban las vidas de los prisioneros de guerra, y así lo decoraban con sangre.

 

Pero, San Bonifacio, evangelizador de ese mismo país, cambió el significado de ese ritual para introducir la creencia católica y representó con la imagen de un pino, a la Santísima Trinidad y lo adornó con manzanas y velas. Los frutos representaban el pecado original y las velas, la luz de Jesucristo; también se colocaba una estrella en el pico que recordaba a la de Belén.

 

Poco a poco la gente adoptó ésta costumbre en sus hogares, pero los adornos cambiaron con el paso del tiempo: se usaban esferas y las clásicas luces de colores en sustitución de las velas. Los primeros árboles fueron introducidos al continente americano por soldados de Alemania que permanecieron en el país después de la guerra. En México, el ingenio de nuestros artesanos para adornar este elemento navideño con esferas, se ha convertido en motivo de fama mundial, pero esa es otra historia. 

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