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Los buñuelos

Los buñuelos

Espolvoreados con azúcar y crujientes, esas son las características más irresistibles de los buñuelos. Un postre clásico de las celebraciones navideñas que viene desde las lejanas tierras del Medio Oriente.

 

En México, se suele endulzar con piloncillo y canela. La receta data de tiempos virreinales, incluso en el recetario de Sor Juana Inés de la Cruz, aparecen 3 formas diferentes de prepararlos, sin embargo llevaban el nombre de puñuelos porque se amasaba la mezcla con los nudillos del puño. 

 

Existen de diferentes tipos, el de molde, es el cubierto con azúcar y el que va con miel y tiene consistencia húmeda es el de rodilla, también llamado así porque en el pasado la masa se estiraba con esa parte del cuerpo. 

 

En la CDMX, se han vuelto muy famosos los buñuelos de viento. Estos nacen como una bola de masa, misma que al sumergirse en el aceite, se infla hasta el doble de su tamaño, de ahí el nombre. Las monjas de la Comunidad de Santa Catalina de Siena en la colonia Mixcoac son famosas por elaborarlos cada diciembre. 

 

Pero en toda la República es posible disfrutarlos, en Veracruz los preparan con jaiba, sabor piña o hasta de arroz. Y en Oaxaca, existen sabores como el de rábano, almidón, camote, pasas y de leche. De aquí surge otra tradición que consiste en romper el plato del buñuelo después de haberlo comido. 

 

Esta costumbre surgió durante una epidemia de cólera en la que para evitar contagios, la gente rompía los platos de los recién recuperados de la enfermedad como símbolo de alegría. Hoy, la tradición dicta que debes pedir un deseo antes de que el plato se haga añicos. Con atole blanco, azúcar, piloncillo, de viento o rellenos, el buñuelo es de las cosas decembrinas que más nos gustan. 

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